
Inquieto cada vez más ante las inquietudes que me inquietan y queriendo dar desahogo al ahogo que me producen, hace una semana decidí crear un blog para mis momentos de intimidad pública. El lunes escribí lo mal que me cae el jefe en la puerta del lavabo del excusado, un clásico de la introspección. El martes lo escribí en la máquina del café, promoviendo la tertulia. El miércoles lo escribí en el techo de la oficina, cambiando puntos de vista. El jueves lo grabé con un buril en el parabrisas de su coche nuevo, ampliando horizontes. El viernes me despidieron, total, por un blog....y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.