
Encendí el ordenador porque quería escribir un cuento de terror. Para empezar debía de crear el ambiente propicio para la historia, así que apagué las luces y dejé que la pantalla iluminara tenuemente mi cara y el teclado. El ordenador seguía su lento proceso de arranque. Encendí dos velas a la izquierda y coloqué un crucifijo a la derecha apoyado en una copa junto a una rosa marchita. La barra de color azul seguía surcando la pantalla, deteniéndose algunos momentos para volver luego otra vez a moverse. Después del ambiente era importante encontrar un personaje que fuese creíble como víctima, pues para héroes ya están las historias románticas. Alguien alto, desgarbado, pálido y con una tos enfermiza, como yo. "Se está cargando su configuración". Una vez creado el ambiente y escogido el personaje tocaba imaginar la situación en la que se vería implicado, algún toque sobrenatural o un contacto con la muerte sería suficiente. Un pitido del ordenador me arrancó de mis pensamientos y me obligó a fijarme en la pantalla: "Windows no pudo cargar su configuración, fue eliminada cuando usted murió."...y ahora sonría, cierre el panfleto y váyase a vivir.